Hablar de The Police no es solo mencionar una de esas bandas fundamentales para cualquier persona que no sólo haya vivido en la década de los ochenta, sino para cualquier persona que guste de la música, así, en líneas generales, y del rock en particular: para mal o para bien, la banda de Sting, Andy Summers y Stewart Copeland es uno de esos hitos imposibles de negar en la historia del rock internacional, quizás, una de esas bandas que sirven como referencia para plantear los gustos musicales de una época. Y de ese extraño disco que, desde mi perspectiva, representa Ghost in the Machine se extrajo uno de los singles más populares y más encantadores del conjunto: hablo del excelente tema “Spirits in the Material World”.
La canción tiene uno de esos trasfondos interesantes que a cualquiera le sacaría el sueño. Basándose en las ideas del filósofo húngaro Arthur Kloester, quien participó en diferentes movimientos de izquierda al igual que se destacó como un gran pensador del sionismo. Novelista, ensayista, periodista, luego de haberse unido al Partido Comunista en 1931 rompe con estas fuerzas luego de la gran decepción que tuvo al intensificarse el poder de Joseph Stalin. Participó de la Segunda Guerra Mundial, en donde fue capturado por los Nazis y ubicado en un campo de concentración del cual logró huir gracias a ciertos manejos diplomáticos. Se insatló luego definitivamente en Ingleterra: desde allí, una vez fundado Israel, defendió la idea de que los judíos no debían pertencer a la diáspora, sino que tenían que radicarse definitivamente en el flamante país o mezclarse con las culturas locales en donde se encuentren.
En 1967, este filósofo sacó un controversial libro llamado Ghost in the Machine, nombre que la banda británica usaría luego para bautizar su cuarto disco de estudio. Allí sostiene que la compleja dualidad Mente/Cuerpo debe ser abordada a partir de un concepto que denomina Holon: la idea del filósofo es que el concepto de “espíritu” es en realidad un dato simple que emerge de una compleja serie de relaciones entre semi-todos en interacción constante. Es complejo, pero la idea es que no existen todos y partes en sí, sino que nos encontramos entremezclados de relaciones entre sub-todos, o sea, todos que funcionan como partes de otros todos que a su vez forman parte de otros todos, etc. En esta serie de relaciones, esa cosa que llamamos “espíritu” o “alma” emerge como algo sencillo, que podemos captar, pero que tiene su base en relaciones bastante materiales, como las económicas, las lingüísticas, inclusive las ontológicas. Sería algo así como un ecosistema del cual nosotros tenemos una sola parte, que sería nuestra alma, nuestra mente, aquello que notamos que se distingue del cuerpo.
Retomando esta idea, Sting, compositor del tema del que estamos hablando, escribe esta letra en donde apunta precisamente a que no hay soluciones que puedan ofrecer estos grandes sistemas que funcionan negativamente en el desarrollo evolutivo del hombre: la oscura retórica política, el dinero, etc. De esta manera, así como nosotros como sub-todos podemos vernos favorecidos por otros sub-todos positivos —- como puede llegar a ser, por ejemplo, una organización que no devenga en totalitarismos o den información negativa y siniestra a las personas: una buena organización, en definitiva, que ofrezca algo bueno y simple —-, también nos podemos ver influenciados negativamente y terminaremos en los cíclicos desastres humanos que todos conocemos.
En esta canción en particular tenemos un ritmo de reggae ajustado a las búsquedas sonoras todavía influenciadas por el punk de finales de los setenta: un tema típico de lo que The police podía llegar a hacer, esto es, combinar la agitación cultural del momento, sus descubrimientos particulares —- la música de raíces africanas como el Ska o el ya citado género —- con un planteo filosófico bastante denso, interesante y controversial. No es cualquier cosa, en términos filosóficos, discutir la noción de “alma” y proponer una perspectiva que descansa más en las complejas relaciones materiales que tenemos todos los días. 
Este es uno de esos temas para tener siempre presentes: más allá de todo el contexto histórico que traté de recuperar, el ritmo, la melodía, la letra, la ejecución… Es una de esas canciones que no salen de manera fácil de nuestra cabeza, y pese a que podamos ponernos en cínicos y argumentar que como todo hit participa de una circulación negativa-capitalista, sigue siendo una de esas cosas que a la larga terminan incomodando al mismo sistema, uno de esos temas con el que nos ponemos a pensar en nuestra vida, el lugar que ocupamos en la sociedad, quiénes creemos que somos. Por cosas como éstas es que The Police sigue siendo la mítica banda que bosquejé en el primer párrafo.
Les dejo un video con el tema ejecutado en el famoso Festival de Viña del Mar. Espero que les guste.
Foto: Historias de una canción
Flashback: “Spirits in the material world” de The Police escrita en Cuchara Sonica el 11 January, 2011 por fernando-bogado
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